La periodoncia es la especialidad dental que estudia, previene y trata los problemas de las encías y tejidos que sujetan los dientes: encía, hueso, ligamento periodontal y raíz. Las enfermedades periodontales más frecuentes son gingivitis y periodontitis.
1. Gingivitis
Inflamación de la encía. Suele dar sangrado al cepillado, encías rojas, inflamadas o sensibles. En esta fase normalmente no hay pérdida de hueso y puede revertir con higiene y limpieza profesional.
2. Periodontitis
Es una infección/inflamación más avanzada. Ya afecta al soporte del diente y puede destruir hueso, provocar recesión de encías, movilidad dental, mal aliento, sensibilidad o incluso pérdida de dientes si no se trata.
3. Enfermedades alrededor de implantes
Parecidas a las anteriores, pero alrededor de implantes: mucositis periimplantaria —inflamación sin pérdida ósea— y periimplantitis, cuando ya hay pérdida de hueso alrededor del implante.
Limpieza profesional / profilaxis
Para eliminar placa y sarro visibles, especialmente en casos leves o prevención.
Raspado y alisado radicular
También llamado “curetaje” en lenguaje común. Limpia placa y sarro por debajo de la encía, dentro de las bolsas periodontales, y alisa la raíz para reducir bacterias. Es uno de los tratamientos base de la periodontitis.
Instrucciones de higiene oral
Cepillado correcto, cepillos interdentales o seda dental, control de placa y revisiones. El tratamiento periodontal necesita buen cuidado diario en casa para funcionar.
Tratamiento de mantenimiento periodontal
Revisiones y limpiezas periódicas para evitar recaídas. SEPA lo describe como una “puesta a punto” de las encías, limpiando placa por encima y debajo de la encía y detectando zonas de riesgo.
Cirugía periodontal
Se usa en casos más avanzados: cirugía de acceso para limpiar zonas profundas, regeneración ósea, injertos de encía o corrección de recesiones, según el caso.
Antibióticos
No suelen indicarse en la mayoría de gingivitis o periodontitis leves; se reservan para situaciones concretas y siempre bajo criterio profesional.
Conviene acudir a un periodoncista si notas sangrado de encías, inflamación, mal aliento persistente, retracción de encías, movilidad dental o sensibilidad. También es recomendable si tienes antecedentes de enfermedad periodontal.
El sangrado de encías suele estar relacionado con la acumulación de placa bacteriana y la inflamación gingival. Aunque sea frecuente, no debe considerarse normal, ya que puede ser un signo inicial de gingivitis o periodontitis.
La periodontitis puede controlarse, pero el daño perdido en encía o hueso no siempre se recupera por completo. Con un tratamiento adecuado y mantenimiento periódico, es posible frenar su avance y conservar los dientes durante muchos años.
Una higiene oral adecuada, el uso de hilo dental o cepillos interdentales, las limpiezas profesionales y las revisiones periódicas ayudan a prevenir la enfermedad periodontal. También es importante evitar el tabaco, ya que aumenta el riesgo de problemas en las encías.
Depende de cada paciente y de la gravedad del caso. En personas con enfermedad periodontal, el mantenimiento suele realizarse cada 3, 4 o 6 meses, según indique el periodoncista.